Todo sobre las Torcas de Cuenca: no te dejarán indiferente

 

Todos conocemos que Cuenca es una provincia llena de maravillas, excelentes son su gastronomía, su gente y sus atractivos culturales. Sin embargo, no todos conocemos las asombrosas Torcas: un tesoro natural que podemos encontrar a escasos 15 minutos de la ciudad.

Las Torcas de Cuenca

Para todos aquellos que, como muchos, no sepan qué son las Torcas, estas son hundimientos en el terreno que se producen a causa del efecto de las aguas carbónicas en la roca caliza. Con el paso de los años, el agua se filtra por las grietas de estas rocas, formando enormes depresiones redondas que llamamos torcas. En resumidas cuentas: son grandes agujeros en la tierra.

Hace 80 millones de años que se formaron unas 20 torcas, llamadas Las Torcas de los Palancares. Las hay desde muy pequeñas cuyo diámetro mide 30 metros hasta otras muy grandes que llegan a 500 metros de diámetro. Además, cada una cuenta con su nombre particular, como La Torca del Lobo, Torca del Agua, la Torca de la Novia o, mi favorita, La Torca del Tío Agustín, ¡si es que se merecen una visita solo por sus nombres!

¿Dónde encuentro las Torcas?

Las Torcas se encuentran en la Serranía de Cuenca, a 15 minutos de la ciudad

Para acceder a las Torcas desde la ciudad de Cuenca, tenemos que coger la carretera N-420 en dirección a Teruel. Una vez pasemos Mohorte, debemos ir por el desvío señalado hasta el aparcamiento, que se encuentra a unos 7 kilómetros de distancia. Una vez allí, encontraremos la Fuente del Arroyo, una zona con mesas, barbacoas y fuentes, es decir, todo lo necesario para pasar el día de manera cómoda (y barata si pasamos antes por un supermercado). 

Allí deberemos decidir si ir a pie a algunas de las torcas o si por el contrario queremos visitar algunas de las que son accesibles en coche, como por ejemplo la Torca de la Novia o el Torcazo. En la zona también hay otras torcas llenas de agua llamadas Lagunas de los Oteros, y siguiendo la carretera de Cañada del Hoyo también encontraremos siete lagunas en la cuenca del río Guadazaón (cuatro de las cuales se encuentran en propiedad privada).

 

Las lagunas de la Cañada del Hoyo

Estas lagunas anteriormente mencionadas son realmente curiosas ya que cada una presenta un color diferente. Esto se debe a que poseen en sus aguas distintos microorganismos. Una de ellas, la llamada Laguna de la Gitana, va cambiando el color de sus aguas durante el año, pasando de un azul verdoso hasta pasar a un azul prácticamente blanco. Esto ocurre a causa de una acción del carbonato magnésico y cálcico.

Si os estáis preguntando si es posible bañarse en las lagunas, tenemos que lamentar que actualmente el baño está prohibido en ellas.

Si visitáis Cuenca, sea cual sea la época del año, no podéis perderos las Torcas ya que son un regalo de la naturaleza perfecto para hacer una excursión y pasar el día rodeados de aire puro y vegetación. Sin duda, es una salida que merece mucho la pena y que nos ofrece un hermoso paisaje.