La ruta del Flysch, un viaje distinto al País Vasco

La variedad es una cualidad representativa no solo de España, sino de su gente. Por eso, sabemos que las playas andaluzas tienen un gran club de fans detrás, especialmente si hablamos de lo más tipico de Cadiz, tal y como habéis podido comprobar en nuestro anterior post, en el que hablamos de las playas gaditanas y onubenses.

Aunque conocemos las playas del sur y sus ventajas, no debemos olvidar a nuestro más querido norte. ¿Qué me dices de él? Esas playas cántabras, esa brisa especial y ese marisco gallego, acompañado de una buena sidra asturiana, que no se resisten al más exquisito paladar.

Sin embargo, hoy venimos a hablarte de un destino en particular: la ruta del Flysch. Tanto si la conoces como si no, venimos a hablarte de este fenómeno natural y recomendarte los mejores senderos con unas vistas de infarto.

El Flysch

El término flysch se le otorga a la formación rocosa creada debido a la combinación de varios materiales que tienen distintas propiedades, alternándose así elementos duros y blandos. Esto junto a la erosión del mar y el paso del tiempo ha ido desgastando estos componentes de manera irregular, creando una imagen característica y única.

Pese a lo que puedas pensar, España cuenta con una de las formaciones más famosas de flysch a nivel internacional. ¿Dónde las puedes encontrar? Pues en pleno norte español, exactamente en la comunidad vasca, en la provincia de Guipúzcoa.

Zumaia

La ruta del Flysch español tiene un recorrido de aproximadamente 13 kilómetros, situándose en el Geoparque Mundial Unesco de la Costa Vasca, conocido también como Geoparkea. De esta manera, el sendero te va llevando por las orillas de Zumaia hasta las de Deba.

Antes de realizar del itinerario, es muy recomendable mirar el estado de las mareas de la zona costera, ya que uno de los mayores atractivos de esta actividad es observar los acantilados desde las propias playas, lo que en muchas ocasiones no es posible si hay marea alta.

El punto de partida se encuentra en Zumaia, en la ermita de San Telmo, tras la cual podrás encontrar unas escaleras que nos llevan a la playa de Zumaia, aunque si la marea no te permite acceder a su orilla, puedes observarlo todo desde lo más alto de sus acantilados. 

Uno de los paisajes más bonitos es el formado por las piedras y la vegetación que ha ido naciendo entre ellas. Pero, ¡cuidado donde pones el pie! Entre las rocas hay agua y puedes sufrir algún resbalón importante.

Además hay que estar pendiente del tiempo, no vaya a ser que suba y suba la marea y no podamos acudir a los acantilados. Desde estas pendientes tendremos unas vistas de la ruta increíbles y ¿quién sabe? Puedes cruzarte con alguna vaca pastando tranquilamente por los prados verdes.

Deba: fin de la ruta

Una vez vayas avanzando descubrirás la playa de Sakoneta, a la cual podrás bajar si es posible, sino puedes seguir disfrutando de las vistas procedentes de los barrancos. Desde Vipealo te recomendamos que investigues con antelación las horas de la marea, ya que esta bahía es todo un placer visual. ¡No lo dudes!

Cuando hayas pasado esta playa, podrás disfrutar de los precipicios y la arboleda previa a la entrada a la localidad de Deba.

Playa de Sakoneta

Sabemos que no todo el mundo es un apasionado de las caminatas ni de las rutas, por eso queremos ofrecerte la posibilidad de hacer la ruta en barco. ¡Incluso las vistas son más impresionantes desde el propio mar!

La costa paradisíaca del sur español: Cádiz y Huelva

Las cascadas naturales más impresionantes de España