Peñíscola: Enclave templario

 

Peñíscola es un precioso pueblo costero (no en vano pertenece a la red “Los pueblos más bonitos de España”), de la provincia de Castellón. Importante centro turístico por su incomparable marco geográfico, sus playas y su gran oferta cultural, tiene además un importante patrimonio arquitectónico, en el que destacan sus murallas y, especialmente, el famoso Castillo de Peñíscola.

El Castillo de los templarios de Peñíscola

El Castillo Palacio, también conocido como el Castillo del Papa Luna de Peñíscola, fue construido por la Orden de los Templarios entre finales del siglo XIII y principios del XIV. Dominando toda la ciudad desde lo alto del peñón, esta fortaleza de estilo románico es el gran emblema de esta localidad mediterránea.

En 1411, el controvertido Benedicto XIII, el conocido Papa Luna, último de los papas investidos en Aviñón, en oposición al Vaticano, trasladó su residencia al Castillo de Peñíscola, convirtiéndolo en palacio pontificio hasta su muerte en 1423.

Del Castillo de Peñíscola destaca su solidez y sobriedad, tanto en las dependencias templarias como en las pontificias que ordenó construir el Papa Luna. Destaca especialmente la bóveda del Cuerpo de Guardia y la Basílica de los Templarios, donde llegaron a reposar los restos de este antipapa durante un tiempo.

Entre los años 1519 y 1521, la época de las Germanías, la localidad castellonense fue sede de las fuerzas militares que se oponían a los agermanados, comandadas por el Virrey Diego Hurtado de Mendoza y Lemos.

Durante el reinado de Felipe II, entre los años 1556 y 1598. el Castillo de Peñíscola fue reforzado con nuevas defensas para la artillería, ante los continuos ataques de los piratas berberiscos.

El legado templario del Castillo de Peñíscola

La Orden del Temple (1119-1312), mezcla de guerreros y monjes, llevaban un estilo de vida austero marcado por sus votos de obediencia, castidad y pobreza. Paradójicamente, también administraban bienes de reyes, príncipes y papas, por lo que poseían extraordinarias riquezas en todo el territorio de la Cristiandad, que incluían numerosos castillos y feudos. Felipe IV, rey de Francia entre 1285 y 1314, vio la oportunidad de saldar sus numerosas deudas “expropiando” a esta particular y poderosa orden, lo que precipitó su disolución.

Cuenta la leyenda que, viendo como se acercaba su final, los caballeros templarios trasladaron los tesoros que guardaban en el Temple de París al Castillo de Peñíscola, y que allí sigue enterrado. Hasta el momento no ha sido encontrado, aunque lo que sí es cierto es que cuando Felipe IV fue a incautar el tesoro templario de París, sólo encontró telarañas.

Cómo llegar al Castillo de Peñíscola

Llegar al castillo no es complicado, ya que es visible desde toda la ciudad. Desde el mismo casco viejo de Peñíscola, subiendo unas pequeñas escaleras, llegarás a la Batería del Calvario y al Parque de Artillería, donde podrás adquirir las entradas.

Las entradas al Castillo de Peñíscola

Una entrada de adulto cuesta 5 euros, a excepción de desempleados, menores de entre 9 y 16 años y mayores de 60, que sólo deben pagar 3,50 euros. Los niños menores de 9 años tienen acceso gratuito al castillo.

Los horarios de invierno, del 15 de octubre hasta el Domingo de Ramos, son desde las 10:30 hasta las 17:30 horas. El resto del año es de 09:30 hasta las 21:30 horas.

 

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