El Faro del Caballo de Santoña, cuando el esfuerzo vale la pena

 

Hay lugares que aunque no son fácilmente accesibles merece mucho la pena visitar. Es justo lo que ocurre con el Faro del Caballo, una belleza que desde luego no te puedes perder si vas a visitar Santoña. Apúntalo como uno de los imprescindibles a conocer.

Faro del Caballo: cómo llegar en coche

Lamento decirte que no se puede llegar en coche hasta esta ubicación, deberás dejar tu vehículo en Santoña y desde ahí ir caminando hasta el monte Buciero. Lo que sí puedes es elegir la ruta que vas a hacer para llegar.

Puedes hacer la ruta Fuente de San Martín – Peña del Fraile, en cuyo caso puedes aparcar en la zona de la Iglesia de Santa María del Puerto. Si eliges la ruta El Dueso – Faro del Pescador puedes aparcar directamente en el barrio de El Dueso o en la Playa de Berria.

Recomendaciones para visitar el Faro del Caballo en Santoña

La ruta del Faro del Caballo no es muy compleja, pero quizá no es apta para todos los públicos. Si estás pensando en llevar niños mejor que estén acostumbrados a la actividad física, puesto que hay tramos de escalera que tienen mucha pendiente.

Partiendo desde el paseo marítimo de Santoña el camino de ida y vuelta son 10 kilómetros, así que conviene estar un poco en forma.

Procura llevar ropa cómoda, mejor si llevas pantalón largo, ya que se atraviesan bosques de laureles y espino y no es raro pincharse. En cuanto al calzado, nada de zapato abierto, unas buenas botas o calzado de trekking serán tus mejores aliados.

Faro del Caballo, escaleras y más escaleras

Así es, este enclave es conocido (además de por su belleza) porque para llegar a él hay que bajar 765 escaleras, a esto súmale otros 100 escalones más si quieres llegar hasta el agua.

La bajada es llevadera, pero después de terminar la visita hay que subir más de 700 escaleras, ten esto muy en cuenta.

¿Qué te espera en el Faro del Caballo?

¿Es cansado? Lo cierto es que sí. ¿Merece la pena? ¡Muchísimo! El Faro del Caballo dejó de estar en activo en 1993, pero su ubicación en mitad del monte Buciero lo convierte en un lugar único con unas vistas espectaculares de la Costa Esmeralda. Y si te animas, una vez que estés allí puedes bajar hasta el mar y aprovechar para darte un chapuzón.

La excursión puede ser más o menos larga, especialmente si te paras para hacer unas fotos increíbles de la que presumir en Instagram, así que te aconsejo que lleves una mochila con agua y algún tentempié. ¡No olvides llevarte tu basura contigo cuando emprendas el camino de vuelta!

Las mejores anchoas como recompensa

Finalizada la excursión, no hay nada mejor para reponerse de la subida de más de 700 escalones que disfrutar de unas buenas anchoas. Estás en Santoña, así que ya sabes que aquí vas a degustar las mejores.

Son una estupenda alternativa para renovar tus niveles de energía y seguir disfrutando al máximo de todo lo que esta zona tiene para ofrecerte.

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