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Atractivos en Berlín

Son muchas las ciudades mágicas que podemos encontrar capaces de hechizar a cualquiera que las camine y las sienta desde el corazón. Y de eso van estas líneas; de sentir lugares, experimentarlos y fundirlos con nuestros sentidos para poder llevarnos un pedacito de ellos en los bolsillos. 

Roma es la protagonista en esta ocasión. La protagonista de una película que te atrapa. Ya no sólo por sus calles bañadas por el color y los reflejos del sol que te acogen y acompañan; sino por sus imponentes templos, obras, monumentos, vestigios y fachadas capaces de enmudecer hasta al más hablador; sus historias y leyendas pasadas con las que proseguir el viaje en el presente; sus tonos culturales y su escala gastronómica donde podrás degustar las mejores notas de la ciudad que incluso te harán disfrutar del ruido y el bullicio. Roma te atrapará por todo lo que te permitirá experimentar y por la sensibilidad con la que rozará las paredes de tu percepción a la hora de sumergirte en ella.

Curiosidades turísticas: Conocer una ciudad singular

La ciudad de la eternidad

Roma es, para muchos, la ciudad del amor -por su nombre invertido, lo que se denomina ¨palíndromo¨-. Para otros, la Ciudad Eterna (‘La Città Eterna’), proveniente de la expresión ‘Urbs Aeterna’, referente a la idea de que Roma perduraría por siempre. No es de extrañar dada su influencia como núcleo del Imperio Romano en la historia y sus sociedades, y en diversas ramas de conocimiento como la lengua y la literatura, la cultura y la filosofía, el derecho y la religión, el arte, la música o la arquitectura. 

Esta ciudad ‘nace’ con la primavera, un 21 de abril del año 753 a.C., y a pesar de que actualmente los orígenes de la ciudad continúan siendo un misterio dada la escasez de indicios históricos y arqueológicos, existen diferentes interpretaciones sobre sus comienzos.  Una leyenda basada en la mitología parece prevalecer sobre el resto, según la cual los fundadores de la ciudad, Rómulo y Remo, fueron encontrados a orillas del río Tíber -que cruza la ciudad de norte a sur y es considerado el ‘alma’ de Roma- y criados por una loba conocida por el nombre de Luperca (la Loba Capitolina), un símbolo clave para la ciudad.

La curiosidad no mató al gato

Otro símbolo característico de la ciudad italiana es el gato. Este animal se encuentra protegido por la ley, tanto que incluso podemos encontrar un establecimiento en la zona central de la capital -conocida como Campo de Marte- llamado Largo Di Torre Argentina, que viene a ser un santuario para gatos destinado a su cuidado y atención por parte de organizaciones voluntarias. Este santuario se asienta sobre un conjunto de ruinas de templos romanos y los restos del teatro de Pompeyo. Un dato curioso que relaciona a estos felinos -como parte de la cultura romana- con Julio César es que, en el año 44 a.C., el general fue asesinado en este mismo lugar que hoy les otorga protección.

Buon apettito!

Conceptos como ambiente, vespa, arte, belleza, pizza, pasta, vino, café o helado son sinónimos del disfrute característico de la ciudad y a los cuales hacen referencia tanto sus habitantes como sus visitantes. No importa si visitas la capital bajo una planificación o si decides -o simplemente ocurre- perderte por ella en una vespa. El ambiente de las calles y plazas te atrapará, el arte te llegará desde cada rincón, la belleza se convertirá en tu código a la hora de analizar la ciudad, y tanto la pizza como la pasta se convertirán, probablemente, en tus platos principales del viaje. Y, probablemente de nuevo, lo hagan acompañados de un buen vino -o agua- que dé pie al café de después o a un helado que no te dejará indiferente.

La urbe de las fuentes

Las fuentes son otro de los puntos fuertes de la capital, ya que el agua ha resultado de gran importancia para los romanos, haciendo girar en torno a ella gran parte de su arquitectura para mostrar el equilibrio entre lo que es permanente y estable y lo que es fugaz y efímero. Por algo Roma es la ciudad con el mayor número de ellas, ya que alcanza una cifra que supera las dos mil.

El ruido de las fuentes se encuentra y entremezcla con el alboroto de los restaurantes y comercios tradicionales, con los murmullos de sus gentes, para hacerte fluir por estas calles encantadas. En Roma se pueden encontrar numerosas fuentes dispuestas desde un enfoque más práctico, como las llamadas ‘Nasoni’ -o ‘narigudas’, debido a su forma característica- de metal que ofrecen agua potable en la ciudad; y otras desde un punto de vista más arquitectónico, en donde prima las formas, el equilibrio, la belleza y lo artístico. Ejemplos de ello son La Fontana dell’Acqua Paola, la fuente de las Tortugas, la fuente de Neptuno, la del Moro, La Barcaccia, la fuente de los Cuatro Ríos de Bernini o la de las Náyades, entre otras. Son infinidad de ellas las que podemos ver y apreciar en esta ciudad, de un enorme valor arquitectónico y en donde el agua interpreta ese papel fundamental mencionado con anterioridad.

El tesoro ‘di Trevi’

Sin embargo, la Fontana di Trevi -cuyo nombre proviene de ‘Tre Vie’, que hace referencia al punto en el que se cruzan las tres calles que se conectan con la plaza- es la fuente con mayor reconocimiento en Roma, por ser la más grande y monumental de todas ellas, y tal vez también por la riqueza que se esconde en ella. 

Asentada en los cimientos del estilo Barroco, se encuentra situada en la Piazza di Trevi, cuya estructura se construyó entre 1732 y 1762, con unos 26 metros de largo y 20 de ancho y tras la cual encontramos la fachada del Palacio Poli. Es habitual ver esta majestuosa fuente repleta de monedas en el fondo del agua cristalina. ¿El motivo? Según una de las leyendas tradicionales, los visitantes que arrojen una moneda a la fuente de espaldas y por encima del hombro se aseguran su regreso a la ciudad. Mientras que arrojar dos monedas atrae un nuevo romance, con tres se promete un matrimonio o, por el contrario, una separación.

Pero ¿qué ocurre con estas monedas depositadas en la Fontana? Por ejemplo, en 2019 se estimó que el valor total de recaudación al día fue de 4.100 euros, lo que supuso una cifra de 1,5 millones de euros de recaudación ese mismo año. La cantidad de dinero recolectada se destina cada año al mantenimiento de la propia fuente y a la organización benéfica Cáritas, entre otras. Pero esto no siempre fue así, ya que antiguamente ese dinero pertenecía a todos los romanos, de modo que cualquier ciudadano podía sacar sin ningún tipo de límite las monedas que desease, ya que eran consideradas bienes abandonados a disposición del pueblo. Esto dio lugar a un conflicto y desequilibrio por las distintas ambiciones de los habitantes, por lo que a partir del año 2006 se aprobó una resolución que confirmaba la posesión y propiedad de las monedas por parte de la ciudad una vez estas rozasen el fondo de la fuente. 

El oro de la ciudad: Qué ver y disfrutar

Es muy probable que con tan solo el hecho de poner los pies sobre tierras romanas comience tu experiencia sensorial y se active ese flujo de extrañas y cercanas emociones que evoca la ciudad. Tras este recorrido sobre algunos de los datos y curiosidades -te invito a indagar por ti mismo/a- que giran en torno a esta ciudad de cine -en ella se han rodado numerosos filmes-, vayamos al quid de la cuestión: ¿Qué ver y hacer en Roma para sacarle el máximo partido?

  • El Coliseo: Una colosal joya y el monumento más visitado de Italia. Se trata de un anfiteatro con capacidad para 50 mil personas en donde se realizaban peleas entre gladiadores además de diferentes eventos y espectáculos, construido en el Imperio Romano en el siglo I y ubicado en el Foro Romano. Bajo su suelo, se encontraban pasadizos, mazmorras y jaulas destinadas a los animales que formarían parte de tales eventos. Un impresionante destino para empaparse de la historia romana y viajar a través del tiempo.
  • La Basílica de San Pedro (Ciudad del Vaticano): Una conjunción entre el arte, la fe y la espiritualidad. Se trata de una estructura de estilo barroco y renacentista atribuida al escultor Bernini en el siglo IV, constituyendo uno de los edificios más grandes del mundo. En ella destacan grandes monumentos, esculturas y obras reconocidas como la fachada principal, ‘La Piedad’ de Miguel Ángel, su Nave Principal, la estatua de San Pedro y su inconfundible cúpula, las Grutas Vaticanas -conformadas por las tumbas de numerosos Papas-, así como la Columnata de la Plaza de San Pedro, situada  en el exterior de la Basílica. Todo un placer visual para adormecer las palabras.
  • La Capilla Sixtina (Ciudad del Vaticano): Se trata de una de las capillas ubicadas en el Palacio Apostólico, compuesta por pinturas al fresco de estilo renacentista bajo las manos de artistas de renombre como Botticelli o Miguel Ángel, entre otros, en cuyas paredes y bóveda podemos observar grandes obras maestras referentes en la Historia del Arte.
  • Castillo de Sant’Angelo: Esta fortaleza, empleada por los Papas además como palacio, se sitúa al lado de la orilla derecha del río Tíber. Desde el icónico puente con el mismo nombre se puede disfrutar de unas impactantes y mágicas vistas panorámicas.
  • Plaza Venecia: Uno de los lugares más mágicos de la ciudad y con razón una de las plazas más conocidas. Cualquier heladería situada en la zona lo puede corroborar. Se ubica junto al Palacio Venecia, en donde se encuentra el monumento a Víctor Manuel II, también denominado Altar de la Patria, un monumento conmemorativo en honor a este rey que gobernó la Italia unificada por primera vez. Al atardecer, ofrece un espectáculo lumínico que hace contrastar su impresionante fachada de mármol blanco.
  • Plaza de España: Consiste en otra de las plazas con mayor número de visitas de la ciudad. Su nombre le viene del Palacio de España y en ella destaca la gran escalinata, dispuesta a ofrecer una buena panorámica y dosis de ejercicio a todos sus transeúntes. En ella podemos encontrar una de las fuentes mencionadas anteriormente: La Barcaccia.
  • Plaza Navona: Se trata de uno de los enclaves más emblemáticos de la ciudad romana. Un espacio en donde lo nuevo y lo viejo se fusionan dando lugar a un entorno de ambiente -mucho ambiente- urbano y barroco en donde el arte en cualquiera de sus formas aflora por doquier. En ella podemos encontrar tres fuentes: la de los Cuatro Ríos, la de Neptuno y la del Moro.
  • Trastévere: Sin lugar a dudas, uno de los barrios más cosmopolitas y completos de Roma. La inspiración se encuentra tras cualquiera de sus esquinas, en donde se reúnen turismo, la buena gastronomía romana, terrazas y un buen ambiente cargado de colores, notas musicales y lo que quieras tomar.

Roma como ciudad es inmensa, abismal y dinámica en la que merece la pena tomarse el tiempo con tranquilidad para verla y disfrutarla. Otros de los tesoros de la bella capital que cabe destacar son la Boca de la Verdad -aunque puedes correr el riesgo de ser pillado con alguna mentira-, la vía Appia -uno de todos esos caminos que conducen a Roma-, el parque Savello -también conocido como el Jardín de los Naranjos-, el monte Aventino y el monte Mario. Roma es una ciudad que ofrece una gran oferta de museos, como el Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI, el de Arte Contemporáneo, el Museo Centrale Montemartini, el Museo Central del Resurgimiento, etc. Para todos los públicos y gustos. Además, también se encuentra el famoso parque de atracciones Cinecittà World, cuya temática está dirigida al mundo del Cine.

Tener la oportunidad de visualizar el atardecer de la ciudad es un todo regalo: Los cielos se tornan cálidos, rosas y anaranjados, coloreando los tejados y las cúpulas de la ciudad. Puedes buscar tu opción favorita y encontrar infinidad de sitios, según tus preferencias, desde los que ver una impresionante puesta de sol. En Roma se hacen posibles infinitas combinaciones a la hora de descubrirla y planificar tu estancia. Por eso, lo que decidas ver y hacer está en tu mano. Roma la experimentas tú. Tú decides cómo vivirla. Da igual lo típico o familiar que te resulte esta ciudad, su encanto y singularidad terminará, probablemente -y por tercera vez-, atrapándote. Y ese sería el mejor fin para una Roma de Cine, en el que es difícil no sentir esa electricidad que se plasma en el ambiente de una ciudad rebosante de energía, colores, ruido, bullicio, suspiros. Roma es pasado, presente y futuro. Es historia, realidad y ficción. Y muchos dicen que también amor.